La eyaculación femenina es real y es posible

¿Mito o realidad? La eyaculación femenina, también conocida con el término “squirting”, está envuelta en un aura de misterio. Pero es posible y se augura como la próxima gran revolución sexual para la mujer.

El cine porno ha mitificado la eyaculación femenina, la ha elevado a un terreno de ficción. Porque, al fin y al cabo, “eso yo sólo lo he visto en las películas” y “son actrices y hay efectos de por medio”. Claro que de las duchas de líquido que salen en los filmes pornográficos a la eyaculación femenina real, hay una buena diferencia.

En cualquier caso, recientemente el documental “L’eau sacrée” (El agua sagrada) del cineasta belga Olivier Jourdain ha revelado que la eyaculación femenina es una realidad en Ruanda, un placer real que se consigue con técnicas tradicionales, que pasan de generación en generación a través de leyendas orales, y que confieren a este “agua sagrada” una condición de institución a emular. “Como la corriente de un río, como si se rompiera una presa. Te sientes una mujer de verdad y para ellos encontrar esa agua es un verdadero honor”. Una descripción extraída de este documental, como muestra de la importancia que se le da en el país africano.

En nuestro mundo, en cambio, es como un tabú. Mujeres y hombres lo confunden con la micción, con el sentimiento de vergüenza que ello lleva emparejado. Según la sexóloga Deborah Sundahl, autora del libro “Female ejaculation and the G-spot”, el 60% de las mujeres durante la relación sexual contienen la eyaculación porque desconocen que se trata de eso y piensan que son ganas de orinar. Ello explicaría las ganas de ir al baño de muchas al terminar el acto sexual.

De hecho, estudios científicos han puesto algo de luz sobre la composición del flujo que se eyacula durante el “squirting”. Hay algo de orina, sí, pero también la hay en el semen. El líquido expulsado durante el orgasmo (aunque también puede ser expulsado sin orgasmo) también contiene una enzina llamada creatinina, la proteína PSA, glucosa y fructosa. Además, es un líquido transparente, inodoro e incoloro. Un fluido, por tanto, que no es orina.

Sundahl cree que todas las mujeres son capaces de eyacular, y que para ello hay una serie de técnicas a trabajar. Siempre relajadas, hay que ser más conscientes del cuerpo, experimentar con los músculos pélvicos, localizar el origen del placer y concentrarnos en masajear el punto G, que para ella son las glándulas de Skene. Pero el hecho es que no se ha comprobado que estas glándulas sean el origen del “squirting”, e incluso se debate sobre su presencia o ausencia, ya que algunos estudiosos creen que no todas las mujeres las poseen.

Así que lo primero, chicas, mujeres, es buscar, es conocer nuestro cuerpo. Una pista: las glándulas de Skene, si existen, si las tienes, se encuentran en la pared anterior de la vagina, alrededor del orificio externo de la uretra. ¡A la búsqueda del tesoro!

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